Italia: los jueces contra la mafia. Sin excusas ni apartarse de su responsabilidad.

Los jueces que acusan a pequeños delincuentes a veces se enfrentan a poderosos. Entonces ¿duele más? Posiblemente debería ser lo mismo, pero es que es ese el preciso momento de decir … “este tema no es mío”, prefiero acusar a pequeños robachorizos que no me la devuelven que a poderosos que pueden devolvérmela. Era el día 19 de julio de 1992, y Paolo Broselino se dirigía desde su casa hasta la casa de su madre. Había comido con su esposa y dos hijos. Pero no llegó a la casa de su madre. Cuando se subió al coche una bomba explotó y murió junto a cinco de sus escoltas. A Giovanni Falcone le habían matado unos días antes: 23 de mayo de 1992. Cada 23 de mayo (aniversario del asesinato de Falcone) y 19 de julio (aniversario del de Borsellino), las más altas autoridades del Estado italiano encabezan actos de memoria de estos dos jueces. Son los días donde la palabra “cobardía” se refleja en aquellos que no tienen la más mínima altura moral para defender la democracia. En el resto de Europa no creo que ni se les celebre. Y en España ni se les conoce. ¿No son ejemplo para nadie? Los dos eran jueces que lucharon directamente contra la mafia. No se parapetaron tras un par de excusas facilonas. Podrán haberse apartado de sus casusas con cualquier excusa barata, pero decidieron que lo que les inspiró para ser jueces valía más que la cobardía de echarse a un lado.

7/3/20261 min read